A LA NIÑA QUE FUI, CON AMOR
Si la niña que fui pudiera crear un medio de comunicación, sería éste. Observando mis propios bloqueos, pensaba que si viviéramos en un mundo que valore la inmensa sabiduría de los niños, no acumularíamos éstas capas de miedo, dolor, limitaciones, y tantos otros sentimientos bajos. Lo cierto es que, cuando recuperamos al menos parte de esa visión pura, todos los sueños vuelven a ser posibles, la lluvia se transforma en un evento mágico donde amamos salir a mojarnos, nos permitimos divagar sobre la vida de las hormigas y desarrollamos todas las habilidades artísticas que nos llamen la atención.